Todo es culpa de Harry Styles

Desde hace mucho tiempo me habían dicho que empezara un blog. Me gustaba la idea, pero nunca me vi como una persona que se dedica a escribir (aunque estudié filosofía y creación de textos). Como estudiante de filosofía, siempre me he dedicado a encontrar “la verdad”, aquella que, como dijo Platón, es la Idea que merece el nombre de “Ser” (super resumido).

Normalmente, creo, la gente que escribe blogs, se presenta, pero la verdad es que no hay mucho que decir de mí. O más bien, prefiero que lo que escribo hable de mí, porque quizá lo que pueda decir sobre cómo soy, quién soy y de más, no es precisamente como la gente me percibe o como me escribo. En pocas palabras, soy una persona bastante peculiar, mexicana y actualmente tengo 23 años. Nací en Monterrey, Nuevo León. Desde siempre mis papás me educaron para ser quien soy ahorita: a veces mamona, a veces buena, a veces obstinada, a veces paciente; mis papás me enseñaron a ser una persona con criterio, me enseñaron a saber cuándo, cómo y dónde actuar de cierta forma. Lo que no me enseñaron (y gracias al Cielo), es que no todo mundo es así, cosa que me ha afectado mucho más de lo que me gustaría. Mas así es la vida y no hay mucho que hacer.

Mis papás son profesores en una universidad privada de la ciudad, mi padre estudio filosofía y mi mamá lingüística/traducción. Ambos tienen maestría en comunicación y se conocieron mientras trabajaban de editores en un periódico bastante reconocido nacionalmente. Si bien, como toda familia, han tenido sus problemas, siempre han encontrado la manera de mantenerse juntos y salir adelante, en cualquier aspecto. Por eso me resulta chistoso que la gente me pregunte que cómo voy a vivir siendo filósofa. Mi respuesta siempre ha sido “mi papá lo es, y aquí estoy, ¿no?”. Y sí, aquí estoy –

Como dije, tengo 23 años, estudio filosofía y actualmente sufro de PTSD, una condición con la que no ha sido fácil coexistir. Con la que existen días malos y días no-tan-malos, con la que a veces tus amigos son tus mejores amigos, pero otros días, son simples desconocidos, una enfermedad que con un simple empujón, puede hacer que termines en el hospital.

La gente que me conoce bien, sabe cómo soy. Y sabe, que a veces intento justificar cada una de mis acciones y de mis palabras. No tanto por la necesidad propia de justificarme, sino para hacer saber al otro el por qué estoy actuando de cierta forma, el por qué digo ciertas palabras, porque, para mí, la verdad, es un fenómeno, que se va construyendo y, para construirla, es necesario que sea clara y distinta.

Hace poco, subí a mi IG una foto de una conversación de WhatsApp que tuve con un chavo con el que tuve algo. Entre muchísimas cosas que pasaron, al final resultó ser una basura: una persona tóxica con la cual me abrí completamente (fue a la primera persona que le conté de mi PTSD y del por qué). Resultó ser una persona que simplemente quería tener el control sobre alguien vulnerable como yo. No puse mucho al respecto, pero creo que es necesario explicar bien los motivos que me llevaron a subir ese pedazo de conversación.

La razón es muy sencilla. Empezamos a conversar como personas normales. Pero él me empezó a preguntar porqué no podíamos ser amigos y porqué dejaba que mis emociones se interpusieran en lo que podría ser una linda amistad. Mi respuesta fue sencilla: simplemente le dije que no estaba interesada en ser su amiga. Digo, después de unos meses estando mal, por fin estoy viendo la luz al final del túnel y estoy en un lugar en mi vida que realmente me agrada. Desde mi punto de vista, él, al ver que realmente no iba a cambiar de opinión, empezó a agredirme verbalmente, diciendo cosas como que mi único valor es sexual, que solamente la gente me habla para tener relaciones conmigo y que después me dejan. Asimismo, me reiteró que estoy sola y que, por mi forma de ser, no voy a encontrar el amor. Puede ser verdad, puede ser que no. Yo y las personas que me importan, están de acuerdo conmigo: es un intento de sentirse superior.

Finalmente, me dijo lo que está en la imagen “I’m your SANITY Cinthia, whether you like it or not”. Esto me pareció exclusivamente relevante por todo lo que implica: no sólo me intenta hacer sentir menos y no sólo se trata de una persona tóxica intentando tener control sobre mí. Sino, se trata de una persona con la que salí, diciéndome que, sin él, no soy capaz de pensar claramente. Al mismo tiempo, con lo que mencioné arriba, también está diciendo que mi único valor es el que un hombre me pueda dar, lo cual es, completamente 1. no cierto y 2. irrelevante. Mi valor y mi importancia, queda definida por mí y únicamente por mí, y no es necesario que nadie, hombre y/o mujer me venga a decir otra cosa. Si no soy femenina, si no soy normal, si soy peculiar y si no me arreglo, es algo que tiene que ver solamente conmigo y es algo que yo defino.

Y por último, subí la foto, no porque me gusta poner en evidencia a gente (normalmente eso lo hago con mis amigos más cercanos), sino porque sé que quizá, no soy la única persona que se ha encontrado con gente así en su vida y si tengo la posibilidad de evidenciar lo que pasa, y tengo la oportunidad de que alguien más decida alejarse de esas personas tóxicas, lo voy a hacer.

El título del texto, es nada más porque ando media apendejada porque Harry Styles sacó su nuevo disco hoy y como sabrán (o no), lo amo. Sin embarg, Harry, quien no sabe que existo, no tiene la culpa de nada, solo de ser perfecto.

Saludos,

 

Cinthia.

 

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